Las pequeñas residencias privadas de ancianos en Málaga tampoco llegan a fin de mes. Denuncian que para conseguir la acreditación de la Junta de Andalucía, que permite a sus usuarios solicitar las ayudas de la Ley de Dependencia, la normativa vigente les exige profesionales más especializados pero, como contrapartida, disponen de menos margen para contratar a personal de atención directa y administrativo. «Se establece que debemos contar en plantilla con un médico, un trabajador social, una persona de terapia ocupacional y un fisioterapeuta para dar más calidad a las personas mayores que atendemos, pero tenemos el mismo presupuesto que antes, con lo que, si contratamos a estos trabajadores, perdemos a gerocultores y auxiliares, que son los que están a pie de cama con los ancianos, así como a limpiadores, lavanderos, cocineros y pinches imprescindibles para el buen funcionamiento de las residencias», indica José María Escobar, presidente de la Asociación de Residencias de la Tercera Edad de Málaga (Artema). «Una gran empresa podrá asumir el gasto extra, pero para una pequeña, que son las más numerosas, supone la ruina», prosigue.
¿Qué opinais al respecto? Un beso.
Mario | gerocultores.wordpress.com