Eduardo Queralt Lado es desde hace un año y medio delegado de CC.OO. en la residencia geriátrica concertada Mirasierra, del grupo Mapfre Quavitae, que cuenta con unos 200 trabajadores. Está allí como gerocultor desde hace siete años, pero lleva siete más trabajando con mayores.
P. Háblanos de tu labor como delegado sindical…
R. Como delegado sindical trabajo todos los días y todas las horas. Siempre me vienen compañeros que me dicen: “Eduardo, tengo problemas con libres disposiciones, dudas sobre el convenio…”. Les da mucho miedo preguntar a la empresa. El trabajo consiste en solucionar los problemas, mirar los que falten por resolver y reclamárselos a la dirección. Insistimos mucho. En materia de salud laboral, mirar que el material sea el adecuado y no falte. Se trata de vigilar. Casi somos sheriffs ante la empresa.
P. ¿Cuales son las cuestiones que preocupan a los trabajadores?
R. Sobre todo, dudas con el convenio y problemas con los horarios. Estamos detrás del turno fijo, porque con lo que se gana en una residencia casi todos los trabajadores tienen un segundo empleo. También está la información a inmigrantes y hay muchas dudas con las nóminas, con los contratos -ahora hemos conseguido contratos de paternidad- y con las jubilaciones anticipadas. Otro problema es la falta de información. Al personal inmigrante no le dan una formación clara, quince horas de gerocultor y poco más.
P. ¿Estáis centrados en alguna cuestión en concreto?
R. Básicamente, en los utrnos fijos y en la formación. La definición de gerocultor es muy abstracta. Se nos considera personal no sanitario. En agosto y septiembre la gente se va y cogen al primero que viene de la calle porque no tienen personal. ¿Quién quiere trabajar en una residencia cuando es un trabajo físico y mental muy duro, el sueldo es negativo y trabajas todos los días del año? No hay ningún incentivo. Deben darse cuenta de que no van a tener gente. A ver qué hacen con todos los abuelos.
P. Son cuestiones a mejorar en el próximo convenio…
R. Estos tres últimos años hemos conseguido, a raíz de huelgas, un aumento del 7 por ciento cada año. Tuvimos que plantarnos porque no llegábamos ni a 700 euros mensuales de sueldo bruto. La cifra para 2008 está en 892 euros, que no es mucho, pero volveremos a la carga con el convenio en 2009. Esto es el sueldo base, porque lo que cobramos por horas de turno de noche es irrisorio: 10 o 15 euros por noche.
P. La tendencia privatizadora tampoco ayuda a mejorar las condiciones…
R. Para nada. Se pasan la pelota unos a otros. Hasta que se arregla algo pasa muchísimo tiempo. Por ejemplo, hemos estado seis meses sin unas neveras porque no funcionaban. Con el material antiguo, igual. Mientras las residencias privadas se traten como un negocio será un problema. Una residencia de la Comunidad de Madrid no tiene nada que ver con una privada, ni en sueldos, ni en calidad ni en nada.
P. Con las listas de espera que hay para residencias de mayores, estaréis un poco desbordados…
R. Sí lo estamos. Hay una lista de espera bastante amplia. Esta residencia, en el fondo, funciona bastante bien gracias al sindicato, que damos mucha caña. En el fondo es un trabajo muy gratificante. Si estuviera bien pagado…
P. ¿Cómo se presentan las elecciones sindicales?
R. Las tenemos el año que viene. Aunque la última vez no ganamos, quien realmente se encarga de todo es CC.OO. La gente ve que nos movemos y viene a nosotros. Se nota muchísimo en la afiliación. Vamos bien y estamos muy contentos.
P. ¿Como ves el retraso en la palicación de la ley de dependencia en Madrid?
R. Estamos a la expectativa. No nos extraña que la Comunidad esté demorando el tema. Posiblemente estén esperando a las elecciones generales. Estamos en un nivel muy bajo, así que la ley se tiene que aplicar por necesidad. De momento, es una ley fantasma. Hay que definirla muy bien.
P. ¿Te gustaría añadir algo más a la entrevista?
R. Agradecer el trabajo a los otros dos compañeros de la sección sindical porque no estoy yo solo. Somos una cadena que funciona.
Publicado en MADRID SINDICAL, Noviembre 2007.